miércoles, 21 de septiembre de 2011

PROHIBIDO PISAR LAS FLORES

 Que en la Primavera de Argentina
florezca la esperanza y eche a volar la memoria 


Posludio II
¿Es que nos iremos 
caminando despacio
por las calles y las plazas
como tristes baluartes de la risa,
como turbias hilachas de una época
como mansos enfermos de muerte?
¿O es que iremos pidiendo
por favor a las baldosas
una señal,
un ALGO
de qué agarrar la carne y revivir la rosa?
(Más adelante nada, sólo calles sonámbulas
y herrumbradas de olvido).
Perdón señores grises, perdón
por ser tan pobres,
por vislumbrar el campo
y ahogarnos los puños
entre sollozos
escritos.
Jorge de la Cruz Agüero, estudiante secundario, 17 años.
Desaparecido en Argentina durante 1976

Noche de perros
No dijeron ni pío.
Vinieron sobre rieles.
Sus cejas eran cargos
contra la luz de nuestros ojos.
Y se subió a los áticos el miedo.
Todo cuanto tocaban
caía malherido.
Hallar, no hallaron nada.
Digo; no: sí encontraron
el cuerpo del delito;
la ventana abierta de las ideas
con su porción de lumbre, sal y agua.
Era bastante
y se acabó el carbón.
El hacha de la paz aún sigue en alto,
y sin nacer
el trigo.
Pedro García Cabrera, estudiante secundario, 17 años.
Desaparecido en Argentina durante 1977

Instantánea V
No fue nunca
santulón ni guerrillero.
Fue alguien que creaba con pasión.
El noticiero sugirió que "en algo andaba".
Y tenía razón.
Juan Carlos Punilla, estudiante.
Desaparecido en Argentina durante 1977


lunes, 19 de septiembre de 2011

EL ESPEJO QUE TIEMBLA



ABELARDO CASTILLO (der.) escribió 'El espejo que tiembla' e ISIDORO BLAISTEN  'Dublin al sur', entre muchos libros de ambos que recomendamos. En la década de los '80 los dos visitaron Bahía Blanca para el Encuentro con Autores Nacionales que organizamos desde nuestro Taller El Aleph. Eran ya íconos de Las Letras argentinas: los invitamos a venir después de haberlos tratado un par de veces en Buenos Aires; conversaron con autores, lectores y con un público numeroso, agradecido y entusiasta. Así como los refleja esta foto en un Café de la avenida Corrientes, nosotros los disfrutamos aquí en dos inolvidables madrugadas. Isidoro ya se fue de este mundo irreal, luego de mucho hacer y acaso obedeciendo su propia máxima: 'Mejor no sirve'. Abelardo aún debate, publica y da ejemplos que iluminan. La tenacidad e inspiración creadora de ambos y sus modos de coordinar talleres literarios serán siempre un espejo en el cual multiplicarce y crecer. ¡Gracias!