lunes, 7 de junio de 2010

SEA COMO DEBE SER


La Sociedad de Escritoras y Escritores de Argentina (SEA) inició su corta y rica historia en la Capital Federal, pero viene abriendo delegaciones en distintas provincias, consiguió beneficios importantes y postula reivindicaciones a nivel nacional. Desde este blog va el agradecimiento por la postal y por los ideales comunes. Un saludo a la Presidenta Graciela Aráoz, con quien departimos en el Café Tortoni durante el Festival Internacional de Poesía, y a Osvaldo Bayer y Raúl Brasca, miembros de la Comisión Directiva de la SEA, y amigos a quienes nuestro Taller El Aleph alguna vez invitó a disertar en Bahía Blanca.
Agrego unas frases para celebrar esta rara profesión (tirando a destino) con todos los colegas, y también con los lectores que nos justifican. ¡Salud! E.A.E

miércoles, 2 de junio de 2010

REFUTACIÓN DE LA IDENTIDAD











No te bañarás
dos veces en el mismo río
ya que a cada momento eres otro hombre.

No desearás
tu mujer al prójimo,
porque puede tratarse de ti mismo
y volverían a pelear.

No buscarás
en el espejo tu mirada de ayer:
se marchó con un muerto.












Bienaventurados

los maridos fieles
porque de ellos es el cuerpo
de una mujer distinta cada noche.

Edgardo Ariel Epherra

LA FOTO ANTES DE LA FOTO


ES EL AUDITORIO DE LA FUNDACIÓN INTERNACIONAL JORGE LUIS BORGES. Acaba de pasar otra presentación a sala llena de un libro del Taller El Aleph en Buenos Aires. El público ha brindado con los autores de la antología, y se fue con el corazón lleno de letras y música. Los autores/alumnos se preparan para la foto oficial, acomodan el cuerpo y ensayan la sonrisa, pero el coordinador no quiere ponerse de pie ni soltar su copa de vino. El ritual se prolonga. Lo peinan, tratan de reanimarlo. Un fotógrafo pierde la calma y gatilla igual.

martes, 1 de junio de 2010

ALFOMBRA VOLADORA

Los libros nacen, crecen y hacen sus vidas. Algunos escritos recorrieron América hasta México; hubo cuentos y poemas, y algún ensayo suelto, que tímidamente saltaron el mar desembarcando en España, hace ya unos cuantos años. Después aparecieron traducciones de algunas obras al Italiano y al Polaco. Un par de cuentos infantiles son recuperados en su lengua por chicos de Eslovenia. Y ahora mismo, las historias de 'Un recreo para el corazón' (idea del editor Adrián Balajovsky, textos de Edgardo Ariel Epherra) se traducen para lectoras y lectores de Portugal. Cada libro es una alfombra mágica, cada idioma es el aire por donde vuela nuestra escritura, y cada lector es un horizonte nuevo y -otra vez- mágico... ¿Qué otra cosa le queda a un escritor?: decir ¡Gracias!

PRÓLOGO DE UNA DUDA

Más que un prólogo convencional éste es el prólogo de una duda. Busco ayudarme con algún ejemplo práctico para justificar el título del presente libro, que reza 'La realidad y otros inventos', y puede verse contradictorio según el lector con que se mire.
Esta anécdota es muy antigua pero conserva su rotundo vigor: un hombre dice “sólo creo en lo que veo”, mira brillar una estrella y se convence de que existe, aunque la verdad es que ese astro se extinguió siglos antes de que él naciera. ¿Qué sucede aquí? Los ojos del hombre, confabulados con el tiempo y la distancia, le hacen creer una mentira impiadosa. Es otro de los tantos espejismos que nos depara el universo, o mejor: nuestra precaria condición humana.
Lo que valoro en este módico ensayo, entonces, no es el hallazgo de lo real sino la búsqueda de lo verdadero.
Todo lo que llamamos realidad es apenas una construcción de los sentidos: éstos elaboran nuestra ‘idea’ del mundo. Con dos o tres sentidos más o menos, lo que hay a nuestro alrededor se nos presentaría muy distinto.
Puesto de otra forma: no vemos las cosas como son; las vemos como somos. El ser humano ‘percibe’ usando la pobre caja de herramientas sensoriales que lleva por la vida. Entonces, ‘la realidad de las cosas’ es un asunto subjetivo: paradójicamente depende del sujeto y no del objeto; de la forma de ver, más que de lo mirado.
Nuestra percepción del mundo se construye con cinco sentidos (la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, según el manual); y se expresa con un puñado de símbolos: el lenguaje (órgano constitutivo del pensamiento, según Freud).
Por lo tanto, la realidad es una trampa que tiene este doble cerrojo: el ser humano reproduce vagamente con el lenguaje lo que ya es una mala copia de sus sentidos.
A esta altura mi enfoque merodea lo Platónico, pero no hay jactancia filosófica sino una inquietud artística elemental:
¿Cómo limar los barrotes de la realidad, ese invento ‘físico’ que nos adormece las mejores inquietudes metafísicas? Tal vez la clave sea abrir intensamente los sentidos, y llevar el lenguaje más allá de la función burocrática que se le otorga en casa, en la escuela, en la calle y hasta en la misma literatura.
No hay nada más engañoso que la realidad, y su contraveneno está en la ficción y en la poesía. Hay que leer y escribir desde el recuerdo hasta el delirio, desde la forma simple y clara hasta los contenidos profundos, y también: hasta la mayor abstracción, pero desde las tripas. Porque el arte es el único modo de atravesar la realidad y llegar a las verdades que hay del otro lado.
Borges ya postulaba que el mundo tal como se lo conoce es una elaboración subjetiva de los hombres, y aventuró que si todos se quedaran dormidos a la vez, la realidad podría desintegrarse.
Consecuentemente: una creatividad alerta propicia un mundo mejor.
Tengo para mí que el insomnio, los desvelos y las trasnoches garantizan el futuro del universo. Predico aquí lo que practico siempre: cuando se pone el sol ocurre el trabajo más intenso de mi escritura, y las mejores experiencias con los talleristas de El Aleph cuya producción acompaño.
Alguien objetará que esta percepción de las cosas tampoco es real, pero ninguno puede contradecir mi esperanza de que resulte verdadera.
En todo caso soy apenas un hombre, y es la estrella que elijo ver brillar.
Edgardo Ariel Epherra
Prólogo de la Antología
'La realidad y otros inventos'